Después de todo el debate que se ha llevado a cabo en relación a la educación en Chile, bueno sería ver lo que se discute en otros lugares acerca de lo mismo. Por ejemplo, en California, el gobernador de ese Estado, Arnold Schwarzenegger se mostró en desacuerdo con su superintendente de escuelas acerca de cuánto debería durar el año académico. ¿Pero el éxito educacional, clave para ser competitivos en una escala global, es un asunto de tiempo, dinero u oportunidades?
En Estados Unidos la discusión sobre qué hacer con el estado de las cosas en el área de la educación se encuentra en un punto álgido. Programas gubernamentales como "No child left behind" (Ningún niño se quedará atrás) han obtenido algunos buenos resultados al introducir un sistema de fiscalización al procedimiento educativo. Pero los estudiantes norteamericanos continúan atascados en los exámenes internacionales, siendo superados por otros países cuyos sistemas educativos emplean menos dinero por estudiante y que tienen más horas de clases en promedio.
Enfrentando las duras realidades que entrega una economía en recesión, el gobernador de California Arnold Schwarzenegger propuso hace ya un año atrás acortar el año escolar en cinco días para así realizar un ahorro de 1.1 billón de dólares que ayudará a cubrir un déficit estatal de 42 billones de dólares.
El superintendente estatal para las escuelas, Jack O'Donnell, se mostró vehementemente en desacuerdo, diciendo que un año escolar más largo era necesario para preparar a los estudiantes a enfrentar "la competitiva economía global."
La palabra clave pareciera ser "competitivo". El éxito dentro del mercado depende en ser capaz de producir el mejor producto con el menor costo. La competencia en el mundo de los negocios produce un buen producto al menor precio. ¿Por qué no debería ser así en la educación? Bueno, de hecho, en Estados Unidos y otros países desarrollados es así.
De acuerdo a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organismo al cual Chile recientemente se unió, el 70% de los países que han logrado superar a Estados Unidos en matemáticas y ciencias combinadas entre alumnos de 15 años de edad, tienen más colegios compitiendo por estudiantes. Países como Japón hasta Letonia tienen muchas más opciones educacionales que los estudiantes estadounidenses.
Vicki E. Murray, experta en estudios educacionales del Pacific Research Institute, indica que entre los 32 países que participaron del reporte de la OCDE, Estados Unidos lideró el estudio en el ítem de horas de clases en relación con el año escolar público, 1080 horas, comparados con el promedio internacional de 803.
El tema, pareciera ser, no sería el tiempo utilizado en enseñar.
Alemania y los Países Bajos, indica la experta, promedian cerca de 773 horas de clases, Finlandia 600, Corea llegando a los 575. Japón sigue con 500 horas de clases por año escolar. Así que la trampa que sugieren algunos de tener escuelas todos los días del año no funciona.
Tampoco pareciera ser el dinero el problema. California es la octava economía más grande del mundo y gasta cerca de 40 billones de dólares en educación. Sin embargo, está en el lugar 48 de 50 entre los estados de la Unión Norteamericana en resultados de lectura y matemáticas.
El gasto en Estados Unidos por estudiante entre las edades de 6 a 15 años es de 80.000 dólares, de acuerdo a Murray, y el resultado promedio en matemáticas es de 475 de 1.000 puntos. Suecia gasta mucho más, pero sus estudiantes rinden sólo 100 puntos más. En Eslovaquia, se gasta sólo 15.000 dólares por estudiante y tiene un puntaje promedio que se acerca a los 500 puntos.
Estudio tras estudio se ha demostrado que no hay un relación concreta entre el dinero gastado y los resultados educacionales obtenidos, y cosas como las pruebas estandarizadas o las libretas de notas no sólo demuestran eso sino cómo mucho de los dólares o pesos gastados en educación generalmente se desperdician.
Siguiendo en Estados Unidos, Washington D.C., por ejemplo, tiene uno de los más altos gastos por estudiante pero con las peores performances académicas del país.
Los gastos de los colegios del distrito alcanzan a 13.400 dólares por estudiante, el tercero más alto de Estados Unidos. Sin embargo, en 2007, las escuelas públicas del D.C. rankearon últimas en matemáticas y penúltimas en lectura de todos los sistemas de escuelas públicas de EE.UU., de acuerdo al National Assessment of Educational Progress.
El D.C. Opportunity Scholarship Program provee vouchers (subsidios) de hasta 7.500 dólares para estudiantes en kinder hasta el 12vo grado, algo así como cuarto medio, que les permite asistir a una de las 60 escuelas privadas que participan del programa.
Este programa ayuda a cerca de 1.900 estudiantes. Un reciente reporte del Departamento de Educación de Estados Unidos indica que cerca del 90% de los estudiantes adscritos al Opportunity Scholarship tienen resultados en lectura por sobre sus pares que no recibieron la beca.
Si las economías del mundo van a competir de manera exitosa en la economía global, esa competencia empezará en los sistemas educacionales de todos los países del mundo. Hay que dejar que los padres sean quienes elijan las escuelas así como eligen los productos que consumen. Y dejemos que las escuelas compitan por los estudiantes así como las compañías compiten por sus clientes. Los resultados demostrarán a la larga que sí se puede.
No hay comentarios:
Publicar un comentario